domingo, 20 de febrero de 2011

LA PALMERA DEL PATIO


octubre de 1981
Durante los años setenta, la única parte cimentada del patio era la pista de baloncesto. En aquella época el suelo de tierra, elevaba una abundante nube de polvo durante los partidos de fútbol. Junto a la pista se erguía una palmera centenaria, durante la época de los frutos, toda la pista se llenaba de dátiles y uno de los castigos más tediosos como recompensa a nuestras travesuras consistía en barrer todos los resbaladizos dátiles hasta que no quedara ni uno. Puedo decir que yo también llené varios cubos.

Justo debajo de la palmera había una protección sombreada donde se situaba el entrenador del equipo femenino de la Terlenka, era el padre de Espuny, un compañero de clase. 

Después de tantos y largos años, la palmera había logrado superar la altura del propio edificio y albergar una considerable cantidad de aves que cada año nidificaban bajo la protección de sus frondas. 
La palmera estaba antes que nosotros y cuando nos fuimos, ella continuó allí como testigo inamovible de nuestros juegos infantiles.
El nombre botánico de esta variedad es el de Phoenix Canariensis. No recuerdo que nadie la regara nunca, pero sus poderosas raíces encontraron agua aunque tuviesen que recorrer todo el patio.
Parece que algún pájaro había llevado en su pico las semillas de una higuera, porque un buen día, sorprendentemente había comenzado a crecer un árbol sujeto a su tronco. Por esta misma corteza trepaba una hiedra que recuerdo que el masovero del colegio tuvo que cortar para que respirara.
En mi vida he visto y plantado muchas palmeras, pero debo confesar que todas me recordaron siempre a la Palmera del Patio.


Esta imagen corresponde a noviembre de 1983, hace algunos años. A mi izquierda se puede observar la base de la palmera con su tronco recubierto de hiedras. En muchas ocasiones estas trepadoras acaban ahogando la planta que las sustenta.


La palmera fue renovada hace algunos años.
Imagen tomada el 03/03/2011




sábado, 19 de febrero de 2011

PROFESOR QUÍLEZ



A principio de los años sesenta, el colegio de La Seda tenía 160 alumnos con edades comprendidas desde lo 6 hasta los 14 años y divididos en grupos de 40 niños –solo niños- por clase, un total de cuatro grupos atendidos por cuatro profesores. En aquella época, el concepto de tutores transcendía más allá de la responsabilidad de la enseñanza. Después de dedicar la mayor parte de mi vida a la jardinería he aprendido –entre otras cosas- que un tutor es siempre lo que evita que un pequeño árbol, joven y tierno, adquiera una forma torcida. Cuando se plantó el árbol, era recto, pero el viento y la erosión de los días podían torcerlo, inclinarlo e incluso desarraigar.
El tutor, habitualmente una estaca de madera tratada para la intemperie, sujetaba el pequeño retoño para que creciera recto y fuerte.

Cuando pienso en los profesores de la escuela La Seda, pienso en que ellos eran unos eficaces tutores, unas buenas personas.

¿Qué hizo posible que estos hombres, maestros, pero al fin y al cabo personas preocupadas y frágiles, pudieran influenciar en nosotros favoreciendo nuestro crecimiento?
La entrevista realizada al profesor Valentín Quílez Carela para la revista EL GUSI “50 Aniversario”, nos da algunas respuestas:



  • ¿Qué recuerda de los primeros cursos?

-“ ...,Siempre he tenido la convicción de que lo mejor de el colegio eran las familias de estos 160 niños. Puedo asegurar que casi la totalidad de ellos, confiaban en nuestro trabajo y colaboraban con nuestra labor. Nos sentíamos apoyados. Lo cual era muy importante para mantener la ilusión del educador”-

El profesor Quílez inició su andadura como educador del colegio La Seda el 1 de septiembre de 1965 hasta el 31 de agosto de 2001, [36 años].
Muchos de nosotros tuvimos la suerte de conocerle en los años setenta, lo recuerdo con su manera tan respetuosa y coloquial de relacionarse con los alumnos. Eran un gran pacificador y hombre de temperamento aragonés, pero compasivo e imparcial.
Cuando lo pienso: solo 4 profesores para 160 mocosos dispuestos a fundir el colegio con nuestras travesuras e indisciplina, parecíamos bosnios, solo puedo sentir reconocimiento por todo lo que me enseñó.



¿En general, cómo eran los alumnos de hace 50 años comparados con los actuales?

-Yo creo que lo que más ha cambiado ha sido el entorno social general y familiar. Parece que, a veces, la estresante tarea diaria dificulta la capacidad de concentración de muchos niños, la ausencia de unas normas de conducta referenciales…

El Sr. Quílez fue mi profesor de literatura y en cierto modo mi amor por los libros es gracias a él. Hace unos años visité el colegio, hablé con él, y ¿podéis creerlo?, me reconoció enseguida. ¿Cuánto tiempo habían pasado, cuantos alumnos antes y después de mí? Evocó en mi mente cosas que ya ni recordaba y me sentí como un personaje de la película “los niños del coro”.
Si algo aprendí en más de 25 años de jardinería es que un tutor es siempre necesario.

jueves, 17 de febrero de 2011

ANIVERSARIO


Imagen de la entrada




El pasado mes de junio de 2010 se celebró el 50 aniversario del Colegio La Seda de Barcelona.
En el monográfico de 16 páginas titulado: EL GUSI, el Sr. Josep Gascón [profesor de tercer curso de ESO] escribía unas frases introductorias sobre la escuela.







"El día 15 de septiembre de 1959 fue el primer día en el que un grupo de alumnos entró en esta casa y la convirtió en una escuela"

Después de un breve repunte histórico sobre los orígenes de Can Rossend [Torre Rosendo] y su evolución hasta convertirse en escuela, concluye su introducción:

"La historia de la escuela es la de todos los que hemos dedicado años de nuestra vida a relacionarnos con ella: maestros, alumnos y padres. Es la de centenares, miles de vivencias personales y compartidas. Todos nosotros llevamos dentro mil y una experiencias que podemos evocar y que tienen a nuestra escuela como marco. Es una historia vivida.
¿Cómo relatar tanta riqueza?
Si queréis saber la historia de la escuela, mirad dentro de vosotros, examinar vuestro corazón y encontraréis que el colegio forma parte inseparable de vuestra vida y esta es la historia que cuenta"

Niños corriendo, imagen de 2001


1981




Este pasillo conducía a las clases



Me habría encantado acudir a este momento tan entrañable -después de 50 años- pero al menos he podido pasar hoy por allí para recoger la revista de junio. Cuando subía aquellas mismas escaleras de mi infancia y he apoyado la mano sobre las piedras de la balaustrada he necesitado por un instante cerrar los ojos para oler las batas, los lápices de colores, las golosinas y las libretas. En seguida se han hecho las tres y se había llenado todo de niños, la hora de entrar en clase, detrás de mí oía reír a mis compañeros y conversar animadamente a los profesores. Por un instante pensé que había retrocedido en el tiempo, pero la verdad es que yo estaba en este 18 de febrero de 2011, pero mi corazón se había quedado a mediados de los setenta.
Se oían niños, pero eran los de hoy, e inevitablemente he despertado de mi retrosalto al pasado. Uno de los niños me ha preguntado quien era, estaba con otro amiguito:
- ¿es usted un profesor nuevo?. por unos momentos no he sabido qué decir, pero finalmente le he respondido:
-No, soy otro alumno como tú. Pero yo estuve aquí donde tu estás ahora, delante de esta puerta, hace más de treinta años, y sabes una cosa antes solo había cuatro profesores para todo el colegio.

La cara del niño ha sido indescriptible, parecía que había presenciado un fenómeno polstergeits , pero luego ha sonreído sin creer ni una palabra de lo que le había dicho. Si hubiese tenido dos minutos más se lo habría explicado todo. En cambio, al observar la portada de mi revista de El Gusi, he comprobado para mi sorpresa y satisfacción, que el actual director del colegio es nada menos que un alumno, José Manuel Fernández Silva. El primer casette de los Beatles que escuché, me lo prestó su hermano, que iba a mi clase, Fernández era el chico con mejores notas de la clase y muchos de nosotros le admirábamos. Hoy me he sentido orgulloso de él.


LA FÁBRICA

Algunos de nuestros padres trabajaron en La Terlenka o en Rayón, ambas fábricas pertenecían al grupo empresarial La SEDA. S.A.

Sobre los comienzo y evolución:

El 23 de mayo de 1925 se constituye La Seda de Barcelona con la producción del primer hilo RAYÓN Viscosa. La Fábrica gozaba en sus inicios de buena reputación ya que era la principal exportadora europea de fibras artificiales. Fue una época muy próspera, la del Textil, con 200 años de longevidad en Cataluña.

La Hemeroteca de La Vanguardia todavía conserva el siguiente artículo publicado el jueves 20 de julio de 1972:

"LA SEDA DE BARCELONA, PRIMER GRUPO DE FIBRAS QUÍMICAS DE ESPAÑA"
La producción de fibras representaba entonces el 33% del sector.


Durante los años 60, La Vanguardia promocionaba las marcas fabricadas en La SEDA como las fibras más novedosas y resistentes.
Enkalene, uno de sus productos estrella tenía el siguiente eslogan: "Recuerde la etiqueta de los tres peces"

Publicidad a página completa en la edición de La Vanguardia de jueves 22 de octubre de 1964


Con el tiempo, la producción textil decayó en toda Cataluña y buena parte de Europa, lo que dio lugar a una adaptación de las instalaciones y un nuevo enfoque que culminaría con la producción del PET.

Químicamente el PET es un polímero que se obtiene mediante una reacción de policondensación entre el ácido tereftálico y el etilenglicol. Pertenece al grupo de materiales sintéticos denominados poliésteres. Es un polímero termoplástico lineal, con un alto grado de cristalinidad.






Antigua piedra de bienvenida con el logo LSB (La Seda de Barcelona)





Conserjería y línea de timbre o validación de entrada y salida. 

Zona de oficinas y comedores



RECORTES DE PRENSA:
La Vanguardia. miércoles 05 de mayo de 1971. Pág. 29


Rayón y los textiles sintéticos eran considerados pioneros en España:


"La familia Vilá fue quien consiguió la compra de las patentes y fundó el 13 de diciembre de 1906 La Sociedad Española de Seda Viscosa, cuyo primer presidente fue don José Vilá Marqués"

Vista general con la iglesia de fondo



Este es uno de los pocos vídeos que se conservan sobre la producción de Rayón y la Viscosa, con imágenes rodadas en la fábrica de El Prat.
En ella se pueden apreciar diferentes procesos químicos y secciones de trabajo como Hilatura, Maceración, Molturación, Bobinado o Empaquetado.
La fábrica como tal dejó de existir hace años, pero su recuerdo continúa permanentemente adherido a la memoria histórica de El Prat desde la revolución industrial hasta bien adentrados los años ochenta. Una parte muy vinculada a nuestra propia historia como los hijos de los trabajadores del textil del grupo La SEDA. S.A.
Las imágenes que se incluyen en esta publicación sobre los accesos de la fábrica en ruinas fueron tomadas en febrero de 2003.

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